domingo, 29 de agosto de 2010

TE RECORDAMOS QUE ESTA SEMANA SE MUESTRAN TRES VERSIONES DE LA OBRA QUE ESTÁ FESTEJANDO LOS 50 AÑOS DE SU ESTRENO.







Isidora Aguirre desempolva los secretos de "La pérgola"



"El Mercurio" se reunió con la dramaturga, entre los locales de los floristas del Barrio Mapocho, para conversar sobre su obra más reconocida y que esta semana vuelve con tres versiones: "Me tiene hasta la coronilla", dice la autora, entre risas.


Isidora Aguirre camina lentamente entre los locales llenos de color: aromáticas flores, arreglos con papel celofán y coronas fúnebres se repiten en cada uno de los negocios que invaden el Barrio Mapocho. Apenas la ven, los floristas se le acercan para venderle, pero cuando se enteran de que es la creadora de la emblemática obra "La Pérgola de las Flores", el trato es otro: "¡Pero qué gusto conocerla!", le dice una vendedora, mientras un hombre le confiesa que él se crió en la pérgola desde niño. La saludan y la abrazan con reconocimiento, mientras la autora de 91 años sólo sonríe agradecida.


Esta semana se estrenan tres versiones de la obra que está festejando los 50 años desde su estreno. Por eso, la dramaturga aceptó la invitación de "El Mercurio" para conversar sobre el musical más emblemático del teatro chileno, en un escenario similar al que la inspiró. "Todos saben que yo no quería escribir la obra porque mis hijos estaban chicos, pero finalmente acepté porque iba a significar un ingreso extra de dinero y porque el director Eugenio Guzmán me convenció", recuerda la autora sobre la pieza que vio la luz el 9 de abril de 1960 en el teatro Camilo Henríquez.

La primera escena que Aguirre se puso a escribir fue la llegada de Carmela a Santiago. "Con los ojos de la huasita pude ver la sociedad de la época: los políticos, la clase alta. La mirada inocente de la Carmela me fue conquistando y la obra fue agarrando fuerza", dice Aguirre, quien, hasta entonces, nunca había visitado San Rosendo. "Un día, pasando en tren por esa estación vi a muchos campesinos con canastos que iban a la ciudad. Fue una imagen que me quedó dando vueltas".

-¿Y se inspiró en alguien en particular para crear a la Carmela?

"Tomé dos personajes. Primero me acordé de una huasita que estaba en el centro de Santiago esperando para cruzar la calle. Ella tenía mucho miedo, daba unos pasos y se devolvía. Yo la tomé del brazo y la ayudé. La otra imagen es de una muchacha que cuidaba a mi primera hija, cuando vivíamos en el campo. Ella se llamaba Pascuala y siempre decía: 'No me atrevo a volver donde mi taita porque me corté las trenzas"

-¿Lo hizo así con todos los personajes?

"Algunos, pero yo fui modificando la obra a medida que se trabajaba en los ensayos. Laura Larraín se parece a una tía mía, pero Silvia Piñeiro le dio su forma. Para las floristas, por ejemplo, me fui a parar a La Vega para escuchar a unas viejitas que hablaban de un puesto a otro. Pero me echaron porque no compré nada. De ahí saqué la frase de Ramona cuando le dice al regidor: 'Córrase más allacito, ¿no ve que 'onde está de tapón me perjudica las ventas?' ".

De la oferta de "Pérgolas" que suben a escena esta semana, Aguirre sólo irá al estreno del montaje dirigido por Silvia Santelices en el Teatro Escuela Carabineros. "Me llamó ella para convidarme, porque también me harán un homenaje. Voy a ir con mi familia a ver esa versión, pero a las demás, no. Ya he visto millones de 'Pérgolas' y me tienen hasta la coronilla", dice entre risas, la autora, quien recibe el 5% de la venta de entradas por cada versión de su musical.

-De todas esas versiones que ha visto, ¿hay alguna favorita?

"La mejor de todas es la que hizo Guzmán. La primera de todas las 'Pérgolas'. Pero de las últimas, en 2004 vi una versión muy buena que se hizo en Valparaíso (a cargo de la compañía de Duoc-UC), que estaba ambientada en el puerto y tenía una orquesta muy grande, y la música se escuchaba preciosa".

"Con los ojos de la huasita pude ver la sociedad de la época: los políticos, la clase alta".

"Me gustaría recibir el Premio Nacional"

Isidora Aguirre vive hace 40 años en su departamento de Providencia, y la mayor parte del tiempo lo ocupa en ver las noticias en la TV, leer y tejer. El año pasado sufrió un accidente vascular que la tuvo postrada algunos meses. "La mente la tengo buena, pero las piernas no tanto", se ríe la dramaturga de 91 años, quien se reconoce como una mujer que le gusta mantenerse activa. "No tengo nada pendiente, tengo una larga carrera. Y no pienso mucho en cómo me va a recordar la gente... por 'La pérgola' es más que seguro". ¿Y cree que hay alguna deuda pendiente con usted? "Me han hecho tantos homenajes que ya no me hacen falta, aunque me gustaría recibir el Premio Nacional. Me han postulado cuántas veces y no me lo dan, pero es algo que ya no me preocupa".

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