viernes, 10 de septiembre de 2010

NUEVA ACTIVIDAD DE SEPTIEMBRE...

DÉCIMAS A LO HUMANO Y A LO DIVINO.




En nuestro bicentenario, cómo no recordar a los payadores, esos cantores populares, llenos de ingenio y picardía. Este arte se ha desarrollado especialmente en nuestra zona central.



En el valle central de nuestro Chile, forma parte de la cultura tradicional de los campesinos, el canto a lo poeta, que es literatura hecha canción en forma de décimas o cuartetos. Estas décimas a lo humano y a lo divino, es una de las expresiones literarias más importante de nuestro campo chileno.


Esta expresión literaria, tuvo un auge importante durante la segunda mitad del siglo XIX, donde tuvo una importancia extraordinaria. Sin embargo, se sabe que a nuestro país llegó desde España, por el poeta Vicente de Espinel en el siglo XVI y ya desde la colonia se difundía, especialmente en lugares rurales, donde adquirió preponderancia. Otros aseguran que fueron los jesuitas quienes introdujeron la expresión que llamamos a lo divino, con un afán de catequizar al mundo nuevo que aquí se encontraba.

Por lo tanto, el canto a lo poeta se divide en dos grandes campos temáticos, el canto a lo humano y el canto a lo divino. Vale la pena detenerse en lo que ha significado a través del tempo el canto a lo divino, porque ha sido la entrega catequética de los sacramentos y misterios fundamentales de la fe cristiana. Combinando el rigor teológico con la frescura del sentir campesino, la doctrina de la Iglesia se ha entregado en forma sólida, abriendo las puertas a los hombres del conocimiento de lo más esencial del Antiguo y Nuevo Testamento. Por supuesto que se incluye “la despedida del angelito”. A pesar de que éste ha sido un género que se ha ido perdiendo en el tiempo, aún pueden encontrarse cultores y testimonios vivientes de este canto, que Dios permitirá que se conserve vivo y continúe iluminando a los hombres del siglo XXI.

El contenido del canto a lo humano, son los versos de la historia humana, los de geografía, así como, por supuesto, los versos de amor. En las celebraciones mundanas en que los poetas cantan a lo humano, suelen darse “peleas poéticas”, en que dos poetas haciendo un dúo al que se denomina contrapunto, toma la forma de un duelo cantado. Normalmente, éstos ocurren en un ambiente festivo y tiene un carácter altamente competitivo. Se les exige a los poetas un gran ingenio y sentido de competencia altamente desarrollado.

Regularmente se realizan encuentros de payadores organizados por algunas municipalidades o instituciones sociales, donde participan payadores de todo el país. Estas actividades mantienen vigente este arte para las nuevas generaciones


Yo canto por divertir




Y canto por alegrar

Yo canto por no llorar

Y canto por ser feliz.

Canto yo por prevenir

Los males y los dolores

Canto a las aves y flores

al compás del guitarrón

y canto con devoción

el cantar de los cantores.



Canto por no tener pena

Y canto por no sufrir

Y canto yo por vivir

en esta patria chilena.

Yo le canto a mi bandera

un canto muy armonioso

canto con amor y gozo

y canto con linda voz

también le canto a mi Dios

nada más maravilloso.



Yo canto por alegrar

al que sufre la tristeza

y canto por entereza

para a mi Dios alabar.

Yo canto en cualquier lugar

muy hermosas melodías

canto de noche y de día

y mi canto es oración

y canto con devoción

canto de gran armonía.



Yo canto por tener gusto

y le canto a todo ser

canto al hombre y la mujer

canto al flaco y al robusto.

Canto al árbol y al arbusto

la más hermosa canción

y canto con devoción

un canto a la libertad

y canto a la inmensidad

Y a toda la creación.



Canto yo con linda voz

en llegando a una novena

yo le canto a la verbena

y también le canto a Dios.

En cuerpo y alma los dos

canto a Dios omnipotente

como todo ser viviente

entretejo mi canción

en llegando la ocasión

canto muy alegremente.








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